
Tractor abre los ojos después de prender el primer cigarrillo y tomar el primer café, relojea el celular para ver si tiene un viaje por la propia o ya tiene que ir rumbeando a la remissería, nada, parece que los narcos no salen temprano durante el verano, entonces… ¿El anticipado de las siete y media? ¿Nada más…? “Bue’, será mejor que me tiren buenos viajes, sino la cosa viene pobre…” Se dice mientras echa una mirada al Paraná.
“Y… Por la vista al río, sí, por la vista al río… Además que los precios andan por el suelo” Va mascullando mientras desanda los cinco pisos de la Torre 1 de Gutiérrez 474 Bis. Tractor tiene un par de fierros… La legal y otra con más broncas que tiros, pero no las lleva al trabajo aunque todos los días piensa que las tendría que cargar, pero… “No, si perdés… Ven un fierro y se emberretinan más, mejor dejalas ahí” Baja, saluda un par de vecinos, la del tercero le dice si le puede hacer un viaje a las ocho y media, es un cañito, pero suma, todo suma, más a esa hora que es mejor quedarse en el barrio esperando los viajes a la Terminal, a la Zona Oeste y a Gálvez que aparecen siempre después de las nueve y media, diez de la noche. Remonta Gutiérrez hasta la 412 para buscar el auto en la cochera, llega al 4365 justo cuando el Viejo está guardando el Peugeot. Le pregunta como anduvo la cosa aunque sabe que estuvo floja, en enero no hay movimiento hasta las cinco o seis de la tarde, pero igual pregunta. El Viejo se queja un poco… Qué hay muchos autos, qué hay poco laburo, pero enseguida corta con un chiste, es un tipo alegre, pase lo que pase, es un tipo alegre. Se despide, ve que el Pelado todavía no paso a buscar su auto y mete la reversa del Corsa.
Toma Isola, luego Naxle Roxlo para buscar Grandoli hacia Lamadrid, un tramo hasta Alize y frena como todos los días frente al santuario del Gauchito, baja, se persigna, saca la petaca de ginebra y prepara el vasito plástico de café que anoche rescató de la YPF de Uriburu y San Martín. Apura un trago corto, corto solamente porque después hay que manejar toda la noche, y sirve otro más largo que ofrece al Gaucho. Al pie de la estatua deja el vaso y dos cigarrillos, le recuerda al Gaucho que se pone bajo su protección y encara para el auto donde volverá hacia Grandoli para remontarla hasta 24 de Setiembre, bajará unos segundos, tomará el handy y empezará otra noche de laburo… “Gaucho, hace que no me baje del auto hasta las dos de la matina y que el Corsa no me deje a gamba” Alcanza a murmurar antes de irse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario