
Serán las once y algo, once y treinta y cinco reza con mayor precisión el reloj del Corsa, ya tiene una moneda, comienza a calcular y da para la frecuencia más unos cuarenta de combustible, es más, le quedan diez o quince mangos más los doscientos del viaje a Carcarañá, marca la base en el handy.
- Negro, te saco un par de cañitos más y me pianto…
- Eh… No seas que me quedo sin autos…
- Y… Quilombo del Gurí, que empiece a tomar chóferes como la gente…
- Sos un hijo de puta – dice el Negro con media risa – Qué pedazo de vago que sos…
- Y… Se hace lo que se puede, Negro, dale que te limpio la planilla y me pianto.
Le tira dos cañitos y uno medio largo para el lado del Ludueña, piensa en putearlo al Negro pero se da cuenta que en realidad lo termina arrimando, entre los dos cañitos pasa por la remissería y deja el handy, justo le queda de paso, cualquier cosa modula por el celular. Va a buscar el primer viaje, escribe un mensaje de texto, escueto, como casi siempre, no dice más que “Vas a estar en una hora?”. No espera respuesta y saca el primero, pasa por la remissería, toca bocina y el Negro sale a buscar el handy, le da una puteada, pero todo bien, sabe que igual Tractor siempre lo zafa.
La respuesta no llega, se impacienta mientras pega la vuelta por Necochea para buscar el otro cañito, quizás se durmió o ya no esté en el departamento, suben los pasajeros y rumbea para Spiro al 300 bis, enfrente del pasillo del Amado, llega otra vez a destino y el mensaje aún no llega. Rumbea por Quintana para Grandoli y de ahí para el santuario del Gauchito en Alize y Lamadrid, el viaje es para el pibe de la Rosa y cuando se trata de ellos, Tractor no se pregunta demasiado que van a hacer tan lejos y a estas horas.
El Diente sube con Tanque, tiene pinta que los pendejos se van de trampa, Casilda al 7000 y pico, Tractor no sabe de ningún “kiosco” por ahí, el que conoce está para el otro lado de Provincias Unidas.
- ¿Le damos por Circunvalación? – pregunta Diente
- Al pedo… – contesta Tractor – A esta hora… Agarramos Seguí, Provincias Unidas, no están ni los chorros en la calle… Vamos de un tiro – agrega mientras le da play al compact de La Contra.
El mensaje no llega… “Bue, no siempre se gana”, piensa mientras se las arregla para esquivar los pozos de Seguí manteniendo los setenta de velocidad. Diente le pregunta algo que Tractor contesta a medias, luego siguen conversando con Tanque. Sí, se van de trampa con unas pibas de allá, algún día Tato les tendría que poner los puntos, con la bronca fulera que carga el tío, los pendejos se exponen mucho y… Son buenos pibitos, son buenos pibitos. Provincias Unidas está aún más desierta que Seguí, apenas un rebaje en los pasos a nivel, la rotonda de las Cuatro Plazas y al cruzar Córdoba para enfilar a destino. Tractor afloja un “25” que Diente paga sin problemas, serán dieciocho del viaje y el resto por portación de apellido, Tractor pone primera y suena el celular… “Venite” dice un mensaje tan escueto como el enviado.
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